[vc_row][vc_column][vc_column_text]Una vez, realizada su constitución formal, se solicita por parte de la Junta de Gobierno al Cardenal, día para su constitución canónica. Palacio decide que será el día de Jueves Santo, que en el año 1928 coincide con la fecha de 5 de abril. Este día es glorioso para el Capítulo, en el se verifica la primera imposición de hábitos por el Emmo. Sr. Cardenal Doctor Segura Sáenz.

A las 16 horas en la Capilla del Palacio Arzobispal, se sitúan los caballeros en número superior a 40, en dos filas de bancos, todos y cada uno de los caballeros visten de rigurosa etiqueta civil o militar. El primado se situó en la plataforma del altar mayor. A su derecha, el Prioste Ilmo. Sr. D. Luis Barber Sánchez; a su izquierda, alza el Guión del Capítulo el caballero fundador más joven, el Sr. D. Vicente Arroba Juzgado, y actúa de Maestro de Ceremonias, el Sr. D. Wenceslao Manzaneque Fraile.

El Cardenal bendijo las insignias y los hábitos, y los caballeros arrodillados, recibieron uno a uno de manos del Primado la imposición de su Santo Uniforme, rindiendo reverencia primero al Prioste y luego al Guión, pasando a tomar asiento en Capítulo.

Se intentó revivir en este acto, cada uno de los pasos protocolarios que describían los antiguos textos medievales consultados por el maestro de ceremonias para hacer la celebración a imagen y semejanza de los nombramientos de caballeros celebrados, en tiempos pasados, en la corte de Castilla. El rito canónico de imposición de hábitos y cruzamiento de caballeros se transcribe literalmente:

Induere vestimento Capituli Domini Nostri Jesuchisti jacentis in sepulcro ut proesis fidelibus in fide y caritate. Accipe cingulum quo praecinctus valeas Chiristo servire in ipsius mandatorum observantia. Operi caput tuun in signum fortitudinis ad defensionen fidei christianae

Ante la imposición por parte del Primado de cordón, hábito, insignias y birreta, responden los caballeros, Amén.

Durante el sermón del Cardenal a los caballeros, les hizo recordar instantes del Evangelio y les alentó a rememorar el espíritu de los Caballeros que lucharon contra el Islam en Tierra Santa en las Cruzadas, y al final de la alocución engarzó sus palabras con las siguientes: …

«Queda canónicamente constituido el CAPÍTULO DE CABALLEROS DEL SANTO SEPULCRO».

Tras la imposición de hábitos, el Capítulo haciendo Guardia de Honor al Cardenal por vez primera, se dirigió desde la Capilla de Palacio hasta la Catedral, perfectamente formados, para velar el Monumento de la Catedral. Dicho monumento fue construido en 1505, y desde hacía 5 años no se colocaba en adornos para recibir a S.D.M. Por orden del Cardenal se adorno el Monumento para que los caballeros del Santo Sepulcro hicieran su primera vela al Santísimo con un fervor renovado. Fue obra el Monumento del arquitecto de la Catedral, el Dr. D. Ignacio Haan, costando entonces 5.000 reales. Ocupa toda la nave central, siendo sus proporciones verdaderamente enormes.

El acontecimiento fue tal, que el Rey de España, a media tarde y en riguroso incógnito, acompañado del Duque de Miranda, se dirigió directamente desde Madrid a la Catedral toledana a visitar el Monumento donde se encontraban velando al Santísimo los Caballeros del Santo Sepulcro. Ante tal renovado esplendor, el Rey lo elogió fervientemente y a las puertas de la Catedral fue recibido por el Cardenal Doctor Segura. Al Rey y al Primado dio Guardia de Honor por primera vez el Capítulo de Caballeros del Santo Sepulcro, a los cuales pasó revista el Rey el 5 de Abril de 1928, a los pocos minutos de su fundación.

La noticia de la llegada del Monarca se propagó rápidamente por la ciudad acudiendo gran cantidad de gente para verle. Habían ido también otras personalidades madrileñas, entre ellas se encontraba el Ministro de Gracia y Justicia que también presenció el acto.

La constitución del Capítulo hace que la prensa toledana y nacional se hagan eco de este acto inusual de la fundación de un nuevo Capítulo de caballeros, que nada más y nada menos serían llamados a ser Guardia de Honor del Cardenal Primado de España. El periódico toledano «El Castellano», día tras día tuvo informada a la ciudad del acontecimiento, y en un artículo de fondo publicado el día 16 de Marzo de 1928 que se titula «Los Grandes Preparativos de Semana Santa» dice literalmente:

«…Como ya apuntábamos la Asociación de Nuestra Señora de la Soledad, de Santa Justa, ha realizado modificaciones que darán mucha prestancia a la Procesión. La más interesante ha de ser la de los Nuevos Caballeros del Santo Sepulcro, institución llamada a dar por si sola a este acto, un relieve que en breves años la transforme totalmente. Se ha dado por tanto un paso decisivo para el esplendor de la Semana Santa en Toledo…»

El periódico ABC de Madrid, de tirada nacional, en un nota de prensa que desarrolla toda una columna, hace mención del acontecimiento:

«…A las cuatro de la tarde en la capilla de Palacio, se celebró la bendición de los hábitos de los nuevos caballeros del Santo Sepulcro, asistiendo al acto el Primado, que dirigió la palabra a los Caballeros, recordándoles las antiguas cruzadas y felicitándoles por su nombramiento…»

También el mismo periódico relata la llegada del Monarca a Toledo de incógnito y la visita a la Catedral.

El día 6 de abril de 1928, Viernes Santo, todo Toledo está en la calle. Las celebraciones de Jueves Santo, la visita del Rey, el nombramiento de los Caballeros del Santo Sepulcro y su condición de Guardia de Honor, hacen que el entusiasmo por la Procesión del Viernes crezca hasta puntos insospechados. De toda la Provincia y de Madrid se desplazan fieles y curiosos. La noticia de la Fundación del Capítulo de Caballeros, ha despertado admiración y curiosidad. Van a dar Guardia al Cardenal y recorrer toda la ciudad con el Primado. Es la primera salida del Capítulo de Caballeros del Santo Sepulcro. Pese al mal tiempo, el Capítulo sale de Palacio con el Cardenal a las siete en punto. Salen de la capilla en dos filas, con el guión al frente y presidida su marcha por el Cardenal Segura con el Prioste. Sigue el cortejo por la calle de la Trinidad, Hombre de Palo y Belén, dirigiéndose hasta la Iglesia Mozárabe de Santas Justa y Rufina. En la Plaza de Zocodover da la vuelta marchando por la derecha, para tomar la calle de Sillería. Tanto en esta plaza como en la de San Vicente, se detienen el Capítulo y el Cardenal para el canto de las saetas.

En todo momento en la procesión del Santo Entierro forma el Capítulo dando escolta y guardia al Cardenal Segura, llevando hachas encendidas, guardando simétricamente los puestos respectivos con uniformidad y armonía perfectas durante todo el recorrido.

Terminada la procesión, el Capítulo regresa a la Capilla Arzobispal, igualmente presidido por el Emmo. Sr. Cardenal Dr. D. Pedro Segura Sáenz, dejando desde ese día a todos los que lo vieron pasar una estela de admiración y respeto. Cada uno de los Caballeros era sobradamente conocido por los espectadores de la Procesión y dado el prestigio personal y profesional de los mismos, hacían que la admiración que las gentes tenían por ellos mismos, la proyectaran igual sobre la institución caballeresca que les agrupaba en Capítulo. Lo vistoso y grave de la elegancia de sus hábitos, desde ese día, dan más esplendor a las Sacras solemnidades de la Imperial Ciudad de Toledo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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