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El carisma del nuevo Cardenal Primado cala muy hondo en la ciudad. Ante este fervor desatado por el Dr. Segura en las gentes y ante el entusiasmo que presenta el cardenal por la presentación de cualquier iniciativa que provenga de los fieles en pos del esplendor de la Ciudad Imperial y de la Religión, el día 20 de Febrero de 1928 se solicita al Cardenal Primado, audiencia en Palacio para los tres prestigiosos caballeros toledanos cuyos nombres se han descrito anteriormente. El día 25 de Febrero de 1928 el Cardenal Primado y en audiencia privada, mantiene una entrevista con el Sr. D. Rafael Martínez Vega (Canónigo), el Sr. D. Francisco Aparici (Delegado de Hacienda) y el Sr. D. Luis Barber (Ingeniero Jefe de Obras Públicas). En dicha entrevista exponen al Cardenal la idea acuñada por el anterior Primado, y desarrollada en privado por los tres fervorosos cristianos. Al Cardenal le entusiasma la idea y tras dar diversos consejos a los tres fundadores, determinan la creación de una Nueva Orden de Caballeros, para dar mayor Gloria a Cristo. El día 1 de Marzo de 1928, la Real e Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, formada por tres de sus más prestigiosos representantes, invitó a distinguidos caballeros de Toledo, rogándoles asistieran a una reunión en el Despacho del Delegado de Hacienda, por considerarse el local más aparente para los preliminares de tal acontecimiento, a fin de tratar de la fundación del Capítulo del Santo Sepulcro y de la Soledad. La invitación no cayó en el vacío, y Toledo que nunca olvida sus intereses temporales y espirituales, reunió a unos cuarenta caballeros de lo más selecto de la sociedad toledana y castellana que concurrieron al acto. Y ante ellos, el Sr. D. Rafael Martínez Vega, uno de los firmantes de la invitación, con su reconocida capacidad y entusiasmo, expuso el motivo de la reunión. Se trataba del resurgimiento de una de las más características tradiciones toledanas, dando a las fiestas de Semana Santa, la celebridad que merecían y la grandiosidad que otras veces disfrutaron. Don Rafael manifestó también a los asistentes que estas fiestas palidecieron cuando la corte española abandonó Toledo al dejar de ser capital del imperio en tiempos del reinado del rey Felipe II. Al determinar el Rey que esta ciudad por ser "demasiado bermeja" para gobernar el Imperio, debía de dejar de ser sede de su trono, todos los nobles y grandes de España abandonaron Toledo, siguiéndole a su nueva corte de Madrid. La ciudad se quedo vacía de nobleza, permaneciendo en ella sólo pequeños nobles e hidalgos, que entretenidos en otros menesteres, incluso en su propia supervivencia, abandonaron las participaciones en las grandes celebraciones religiosas de Semana Santa y del Corpus. Ante esta situación, fue la burguesía toledana, algunos nobles, militares y el Cabildo Cardenalicio que aun conservaba la capital religiosa en Toledo, los que impulsaron la creación de Órdenes Militares y Religiosas que reemplazando a los nobles de sangre por la nobleza de la estirpe, volvieran a dar a Toledo el esplendor perdido tras el abandono de la Capital Primada por parte de los más grandes en títulos nobiliarios. Pero estas ordenes militares y religiosas desaparecieron con el tiempo, ya que dedicados sus caballeros al arte de la guerra y enfervorizados por las conquistas de América y el dominio de Europa, no les quedaba tiempo para la contemplación religiosa en Toledo y se disgregaron por todo el mundo llevando la Cruz de Cristo y el Estandarte Real. Para todo ello, los caballeros fundadores, proponían la erección o fundación de una nueva orden que se llamaría Caballeros del Santo Sepulcro y de la Soledad, que figuraría en las fiestas de Semana Santa y contribuiría a su esplendor, personal y pecuniariamente. Expuesta la idea mereció aprobación unánime y con general entusiasmo se acordó el nombrar una ponencia para la confección de estatutos, elección de uniforme que "será de severa y correcta elegancia a imagen de la tradicional caballería" y demás asuntos que fueran necesarios resolver. A esta junta o ponencia, se dio un amplio voto de confianza y por su parte, teniendo en cuenta el poco tiempo de que se disponía, prometió dar cuenta de todo en la siguiente reunión que fue el sábado inmediato. La junta quedó constituida de la siguiente forma: Prioste, Sr. D. Luis Barber, Ingeniero Jefe de Obras Públicas; Capellán, Sr. D. Rafael Martínez Vega, Canónigo; Consiliario, Sr. D. Elías Montoya, Conde de Casafuerte; Tesorero, Sr. D. Gregorio Ledesma, Abogado; Vicetesorero, Sr. D. Dionisio Torrija, Propietario; Secretario, Sr. D. Constantino Rodríguez, Director del Instituto; Sr. D. Carlos Guerra, Director Coronel de la Academia de Infantería; Sr. D. Leopoldo Díaz, Presidente de la Diputación; Sr. D. Francisco Aparici, Delegado de Hacienda; Camareras de la Orden, Doña Carmen Grondona de Barber y Doña Asunción González-Blasco de Vegue. También formaron parte posteriormente, el Sr. D. Ángel María Acevedo y Suárez, párroco de Santas Justa y Rufina y, el Sr. D. Adolfo González Vegue, hermano mayor de la Real Cofradía. Estos últimos, el primero como consecuencia de conceder el privilegio a la nueva orden de tener la Primera Sede Capitular, en la iglesia de la cual era párroco titular, además de ser esta parroquia sede de la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad; y el segundo como consecuencia de haber sido la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad el primer núcleo de caballeros que forman el Capítulo del Santo Sepulcro. El día 10 de Marzo de 1928, y ante el Cardenal Primado y en su Palacio Cardenalicio es presentado el Capítulo, su uniforme y estatutos. El Cardenal Segura Sáenz se reúne con la Primera Junta de Gobierno y ante el caballeresco plantel cristiano de Toledo, se organiza este día el CAPÍTULO DE CABALLEROS DEL SANTO SEPULCRO DE TOLEDO. Desde ese día se pierde definitivamente y a instancias del Cardenal, la denominación ...Y DE LA SOLEDAD, que había blasonado durante poco tiempo el nombre del nuevo capítulo de caballeros. A esta orden de caballeros la habría de distinguir un amplio manto blanco tomado a imagen de los mantos de ceremonia de los cruzados y de las demás órdenes de caballería existentes; sobre el manto la Cruz de Jerusalén por ser este el lugar donde se encuentra el Santo Sepulcro de Nuestro Señor, además de ser también, el símbolo identificativo usado por el Cardenal Mendoza, Canciller de Castilla y Confesor de la Reina Isabel la Católica e impulsor de la Construcción de la Catedral y la Iglesia de San Juan de los Reyes en la Ciudad toledana Los estatutos son de riguroso cumplimiento y hacen que la admisión de cualquier nuevo caballero haya de hacerse por unanimidad al igual que se fundó por unanimidad el Capítulo y por unanimidad fueron aprobados uniforme y estatutos. Se aceptaría un nuevo caballero tras voto secreto de todos los miembros, introduciendo en una bolsa bolas blancas afirmativas o negras negativas, a imagen y semejanza de los antiguos Tribunales Eclesiásticos Españoles. Cada caballero admitido habría de ser cargo público o militar, licenciado o doctor, y estos requisitos podían verse suplidos en caso de tener título de nobleza. Ademas, a cada caballero, habrían de reconocérsele virtudes cristianas, debería este haber realizado social o religiosamente acciones personales o profesionales de prestigio tales que con su pertenencia al Capítulo diera honores y esplendor al mismo, y posteriormente su ingreso habría de ser sancionado como admisión por el Cardenal Primado. El Cardenal Dr. Segura, acepta como buenos el uniforme y estatutos, el modo de elección a imagen canónica y la constitución del Capítulo como Guardia de Honor del Primado para cualquier acto oficial que se celebre en Palacio y en la Archidiócesis y para otros tantos como los que el Emmo. Cardenal solicitara su presencia como Guardia de Honor personal, siendo el Cardenal Primado de España nombrado a perpetuidad Prioste de Honor del Capítulo. El Capítulo tiene por orden del Purpurado y desde ese día, su Sede de Honor en la Capilla de Palacio. |
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