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2 - ARTÍCULO DE PRENSA SOBRE LA PEREGRINACIÓN A TIERRA SANTA |
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1 - INVESTIDURA DE NUEVOS CABALLEROS 2009 Con fecha de 28 de marzo de 2009, a las 19 horas, tuvo lugar la investidura de los nuevos Caballeros del Capítulo, en nuestra sede del Real Monasterio de Santa Isabel de los Reyes. Tomaron los hábitos del Capítulo los siguientes Caballeros:
Presidió el solemne acto el Vicario General de Toledo e Ilmo. Sr. Juan Miguel Ferrer Grenesche. PROCESIÓN CORPUS 2009 En el presente año, al igual que lo que viene siendo habitual, se van a desarrollar dos Procesiones con motivo de la Festividad del Corpus Christi, ambas con la misma solemnidad, una el jueves 11 y la otra el domingo 14 de junio. Tanto para una u otra Procesión, se cita a los Caballeros a las nueve de la mañana en el Real Monasterio de Santa Isabel de los Reyes, para constituirse en Capítulo e ir, desde allí, a la Santa Iglesia Catedral Primada, donde se oficiará la Santa Misa que precederá a la magna Procesión. |
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2 - ARTÍCULO DE PRENSA SOBRE LA PEREGRINACIÓN A TIERRA SANTA Septiembre de 2008 Han pasado ya más de dos semanas y aún los recuerdos, las sensaciones y la emoción siguen como hace unos días. Mucho se ha escrito sobre los recuerdos y la mejor manera de fijarlos en la retina, las máquinas de fotos y los vídeos son la herramienta perfecta para ese objetivo. Sin embargo, para este viaje, resultan insuficientes, es cierto que algo ayudan pero muchas vivencias se quedan sin poder ser recogidas. Me estoy refiriendo a los sentimientos; este ha sido un viaje, no para ver y sí para sentir. Resulta difícil ver el Santo Sepulcro tal cual era, pero sí es fácil sentirlo, sentir la presencia de ese halo que sin duda Jesús fue dejando a lo largo de su vida y de su muerte como hombre. Es difícil adivinar como era el "Portal de Belén" y sin embargo ¡cómo lo sentíamos todos los que allí estuvimos, cómo nos emocionamos con los villancicos! Nunca estuvo, en mi corazón, más presente la Navidad, aún cuando la estación no fuera la habitual para nosotros. Es difícil figurarse la casa de la Virgen, y sin embargo, delante de su casa-cueva, a todos nos invadió la emoción que fue aumentando a cada minuto cuando nuestro querido Fernando Garrido inició el Ave María con su magnífica voz. ¡Qué sentimiento! Qué fácil resultó abrir de par en par nuestra alma para acercarnos a nuestra Madre, la que tanto sufrió para que todos nos podamos salvar. Como no sentir también los paseos de Jesús por Galilea, sus diálogos con los Apóstoles, el Lago... Ese paseo en barca al igual que pudo hacerlo Jesús, ese paisaje que, sin duda, sí fue el de nuestro Señor, las lecturas de los pasajes evangélicos en medio del Mar de Galilea. Incluso, y por qué no decirlo aunque sea más actual, la emoción con nuestro Himno Nacional y la postura gallarda de nuestros militares del grupo. El intento de los demás de comportarnos como soldados de Cristo, el recuerdo a la memoria de los que han caído por España, de nuestros mártires, de los que lo pasan mal en estos tiempos tan convulsos y tan poco proclives al sentimiento religioso, que algunos se empeñan en desterrar. Como no evocar el paso de Jesús por aquel rudo desierto, sus tentaciones, su sacrifico por todos nosotros, su visita a sus amigos de Betania, la entrada a Jerusalén. Cerrar los ojos a lo superficial era abrir nuestro corazón a lo que da sentido a nuestra vida. Por ello como decía al principio, este era un viaje para los sentidos, para la emoción, a veces contenida y a veces liberada, para la reflexión, para el encuentro con la verdadera vida. ¡Ojalá! nos sirva para ser y ejercer como verdaderos cristianos. También ha sido emocionante durante este viaje, la compañía, el cariño de unos con otros, la apertura a los demás, las manifestaciones en las peticiones, las lecturas en las que todos participamos, todas las Eucaristías, (especialmente la primera al borde del Lago). Eso sólo se vive pocas veces y en determinadas circunstancias, Jesús y la Virgen sin duda ayudaron. Entrañable recuerdo es el de Caná, cuántos de nosotros sentimos en ese espacio la andadura común, unos con pocos años, otros celebrando sus 15. En mi caso con una larga travesía con mi mujer, mi compañera de vida, por la que doy gracias a Dios todos los días, y más en ese momento. Por mi suerte, por los hijos que hemos tenido, por nuestras pequeñas nietas, por los sinsabores, por los muchísimos momentos de felicidad, y por los que podamos vivir si Dios lo quiere así. Fue un comienzo precioso el de ese día. Revivir nuestras promesas del matrimonio, nos hizo profundizar aún más en nuestra peregrinación. Fueron tantos los momentos, que me alargaría demasiado, el bautismo en el Jordán, Jericó, el Mar Muerto, el Vía Crucis, el Campo de los Pastores, Cafarnaún, etc... Sin embargo, por encima de todos ellos, está la visita al Huerto de los Olivos, tocar aquella piedra donde Jesús sufrió enormemente, sentirlo tan cerca, era sobrecogedor, algunos lo pasamos mal para evitar las lágrimas. Sensación parecida la tuvimos en el Calvario, ¿Cómo no emocionarte aún a pesar del gentío tan heterogéneo? Y queda el momento cumbre, la entrada al Sepulcro. Independientemente del boato, de una "entrada solemne", de un momento único para la historia de nuestro Capítulo, recordaremos el instante vivido dentro, la mano sobre la piedra, rodilla en tierra y la mente paralizada, las palabras que no salían de nuestra boca, las miradas entre unos y otros reflejando nuestra enorme emoción, sin acertar a expresarla. No puedo olvidarme tampoco de los pensamientos hacia a aquellos que por unas circunstancias u otras no pudieron estar con nosotros, algún caballero impedido, mi cuñada, por la que tanto rezamos todos para que Dios la sacara adelante, pero que al día de hoy, cuando escribo estas líneas, se ha ido ya con Él al Cielo. Dios sabe lo que hace, aunque algunas veces nos cueste entenderle. ¡Viaje para los sentimientos más profundos! Alguien decía, y no le faltaba razón, que aquellos que no creían, ahora creen y aquellos que sí eran creyentes, han acrecentado esa fe. Por ello, cuanta razón tenía Fray Emérito, (o como cariñosamente le llamábamos, Pretérito, o Benemérito, o cualquier otro apodo afectuoso que se nos ocurriera) este era el viaje de nuestra vida, el que da sentido a lo que hemos vivido desde que nacimos y a lo que nos queda por vivir. Un viaje en el que hicieron de pastores dos Franciscanos singulares, cada uno con su personalidad, pero sin los cuales hubiera sido imposible vivir y sentir el inconmensurable trabajo que realiza su Comunidad en Tierra Santa. Fray Emérito con el poso de la experiencia, con su facilidad para abrir nuestros corazones y empaparnos de vida evangélica y Marcelo, como así quería que le llamáramos, iniciándose en un ministerio de apostolado rico en conocimiento. Finalmente, como Caballero del Capítulo del Santo Sepulcro de Toledo, tengo la satisfacción de haber estado presente en uno de sus hitos más importantes. Una fecha, el 22 de septiembre de 2008, quedará marcada como aquella del 5 de abril de 1928 cuando nuestro cardenal Segura lo fundó en Toledo. Se ha cumplido una aspiración que ya se truncó en el año 2000, pero que gracias a Dios hemos podido realizar. Y muchas gracias a usted también, Padre Emérito, por tanta paciencia y dedicación con nosotros.
Fernando Cirujano Gutiérrez
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